Grian-Ser

SENSACIONES, EMOCIONES, IDEAS, VISIONES, SUEÑOS...

 

 

UNA JUVENTUD INTENSA

Una vez me pregunté cuándo había comenzado a sentir la urgencia por construir un mundo mejor, y entonces me di cuenta de que la cosa venía de lejos.

A los 14 años ya corría delante de la policía antidisturbios de la dictadura franquista, y a los 17, como componente de una banda de rock (Humo) crítica con la dictadura, me jugaba el tipo con mis compañeros frente a la brigada política de la policía, cuando entraba solapadamente en nuestros conciertos, o tragaba saliva al entrar en el estudio donde ensayábamos nuestras canciones, después de recibir las amenazas de bomba de los grupos paramilitares del franquismo. Al parecer, no les resultábamos simpáticos.

A los 18 años, una vez abierto el proceso democrático en España, me estuve planteando un proyecto musical antibelicista (anti-guerra nuclear) que no llegó a fraguar, y aún llegué a vivir la fiebre de la contracultura hippie (jamás olvidaré la película del Festival de Woodstock), decorando con flores mi ropa y mi guitarra (ya sabes, «Flower Power»), o desafiando las estrictas normas morales de la sociedad cada vez que tenía ocasión.

Grian en una manifestación por la paz

En una manifestación por la paz, en el primer aniversario de la Guerra de Iraq

 

 

EL INICIO DE LA GRAN AVENTURA

Pero, en realidad, mi compromiso vital con la creación de un mundo mejor tuvo su punto de inflexión una tarde de diciembre de 1979, cuando tenía 22 años.

Yo acababa de culminar mis estudios de Psicología, y de pronto tomé conciencia de que tenía toda la vida por delante. Pensé en la lúgubre idea de llegar a una edad avanzada y de pronto darme cuenta de que había desperdiciado los días de mi vida con cosas vanas e intrascendentes, sin tiempo ya para cambiar de rumbo, y de inmediato me di cuenta de que lo más sensato sería marcarme un buen rumbo desde un principio. «¿Qué vas a hacer con tu vida? —me pregunté— ¿A qué vas a dedicar toda esa energía que es una vida entera? Tiene que ser algo que realmente valga la pena, algo por lo que merezca la pena consagrar toda una vida.»

Aquella tarde estaba paseando por las orillas de un embalse cercano a Requena, «mi lago», el lago del que hablaba en algunos de mis primeros libros; y, pensando en todo aquello, me vi asaltado por los recuerdos de algunas imágenes que había presenciado el verano anterior: las sobrecogedoras visiones de un incendio forestal que había asolado nuestra comarca; las escenas en televisión de aquella primera hambruna en Etiopía; las  atroces tomas de las omnipresentes guerras... Entre aquellas imágenes estaban también las de la guerra de Vietnam, que, a pesar de haber terminado años atrás, se habían quedado fuertemente grabadas en mi memoria; quizás debido a la lógica identificación con aquellos jóvenes soldados norteamericanos, que escuchaban rock, fumaban marihuana y se colgaban símbolos hippies del cuello (¡inconsciente contradicción!).

 

Mi lago

Mi "lago", protagonista de mi libro Más allá del arcoiris

 

Aquel cúmulo de recuerdos me conmovieron profundamente. Me eché a llorar como un crío, doliéndome por el dolor del mundo; de los árboles en su ardiente agonía; de los niños hambrientos, con sus vientres hinchados y sus miradas vacías; del horror vivido por tantos jóvenes como yo, que eran lanzados como carne de cañón en las guerras... para defender los intereses de unos poderosos señores que jamás se acercarían a un campo de batalla.

Lloré, lloré, lloré... y, finalmente, levanté la mirada al cielo.

No tenía claro que pudiese existir eso que llamaban «Dios». En la universidad me habían dado una sólida formación científica, empírica, positivista y, en definitiva, materialista; y eso de «Dios» era algo que no estaba claro.

Pero —jamás he sabido por qué— en aquel momento hice una llamada al infinito: «Si alguien me escucha... yo quiero hacer algo para que todo esto termine». E, inmediatamente, tuve una sensación que confundió aún más mi mente racional y empírica. Fue una sensación muy tenue, casi inapreciable, pero cargada de una profunda certeza; la sensación de que algo, o alguien, me había tomado la palabra.

Luego, me escuché decir en voz baja: «Voy a consagrar mi vida a la construcción de un mundo mejor». Y seguí llorando; aunque, ahora, con una extraña sensación de paz.

 

Grian -

 

Años después comprendí que allí había empezado todo, que allí había comenzado la gran aventura de mi vida. De hecho, recreé aquellos instantes en uno de mis libros, Más allá del arcoíris, en el que hacía pasar por esta situación al joven protagonista de la historia, Amadán.

El proceso allí iniciado me llevó, con el transcurso del tiempo, no sólo a aceptar la posibilidad de la existencia del Ser (la palabra «Dios» tiene demasiadas connotaciones distorsionantes), sino también a relacionarme con Él progresivamente hasta llegar a experimentar lo que los místicos sufíes llaman la Presencia

 

"Amadán", bañándose en el lago, con su mascota

 

 

AUTOCONOCIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN - LA TRIBU

Entre 1985 y 1989, las experiencias de esa Presencia se sucedieron, transformando mi visión del mundo y de la realidad hasta unos extremos que jamás hubiera podido imaginar. Me había enamorado enloquecidamente de Algo/Alguien a quien no podía ver, pero sí sentir en lo más profundo, en lo más hondo de mi pecho, y durante todos aquellos años sentí que aquélla era la manera de hacer un mundo mejor. Posteriormente, cuando se me retiró la Presencia, comprendería que simplemente se me estaba preparando, que aquélla no era más que la primera parte del proceso. Quedaban por delante muchos años de lento y fatigoso trabajo interior, «a oscuras», conociéndome a mí mismo, desnudando mi alma hasta reconocer todo aquello que los seres humanos no queremos ver de nosotros mismos. Un trabajo que quizás nunca termine.

Los años siguientes, ya en la década de los 90, estuvieron marcados por mi nuevo empleo como locutor de radio, y por la aparición y consolidación de una «tribu» de amigos que, con los años, se convertiría en el germen del Proyecto Ávalon.

 

 

El núcleo del Grupo Avalon

Una parte de la "tribu", el núcleo de lo que posteriormente sería el Proyecto Ávalon

 

Desde la radio y con aquel inicial Grupo Ávalon, nos sumergimos en multitud de acciones por hacer del mundo un lugar un poquito mejor: realizando montajes escénicos musicales con nuestra compañía semiprofesional, la Ávalon Troupe; movilizándonos en una brigada de bomberos forestales voluntarios (aquélla fue la peor época de incendios forestales de la costa este de España), plantando árboles autóctonos por nuestra cuenta y riesgo en las zonas asoladas por los incendios, movilizándonos contra la Guerra del Golfo desde la radio en extenuantes programaciones de 24 horas, o recaudando fondos para comprar una furgoneta destinada a un campamento de refugiados de Bosnia. Cualquier cosa que pudiera servir para hacer de nuestro planeta un mundo mejor para todos era tomada en consideración por el grupo, en el que se respiraba un cálido y embriagador ambiente de hermandad; una hermandad que se extendía en todas direcciones a través de todas las actividades en las que nos implicábamos, al punto de no saber realmente dónde empezaba y dónde terminaba la tribu, quién formaba parte de ella y quién no.

 

Simplemente, vivíamos la hermandad y acogíamos a todo aquél que quisiera incluirse entre nosotros, sin preguntarle nada, sin pedirle adscripción a idea o creencia alguna, sin exigirle nada.

Con sus más y sus menos, como todo grupo humano, nuestra tribu evolucionó. Por dos veces, en 1994 y en 1999, intentamos darle forma y cobertura legal a aquel invento de personas unidas por la hermandad y por el ideal de un mundo mejor. Pero no funcionó, posiblemente porque nuestra visión aún no estaba madura.

 

"Puedes pedir la paz a voz en grito si lo deseas; pero donde no haya hermandad no habrá paz a la postre."

Max Lerner (1949)

Y sería ya en el año 2004 cuando,con el impulso de un grupo de amigos de Córdoba, el Proyecto Ávalon vio al fin la luz como visión y como entidad. Desde entonces, la Fundación Ávalon ha venido dando cobertura legal al Proyecto Ávalon – Iniciativa para una Cultura de Paz, donde los ideales de paz y hermandad se han extendido a más de un centenar de personas de otros lugares de España.

 

Manifestación por la paz del Proyecto Ávalon

El Proyecto Ávalon, movilizándonos por la paz

 

Y, ahora, con Midnight Sun, no busco otra cosa que estabilizar nuestra visión y nuestra propuesta por un mundo mejor, ampliando la oferta de formación de agentes activos del cambio hasta un enfoque integral, global, de lo que supone ser un habitante del nuevo mundo.

 

 

LA VIDA TE LLEVA A TU DESTINO 

He pasado ya de los 50 años, y hace ya más de 30 años que «Amadán» decidió consagrar su vida a la construcción de un mundo mejor. 

Echando la vista atrás, me siento muchas veces fascinado, viendo cómo la Vida nos moldea hasta conformar un espíritu definido y particular en nuestro interior, a base de sueños juveniles, de coincidencias, de encuentros casuales, de inenarrables experiencias íntimas, de imágenes abrumadoras... En esos momentos me asaltan ciertos recuerdos que, aunque aparentemente inconexos, parecen guardar algún tipo de relación entre sí, como las diferentes cuentas de un collar multicolor, que sólo adquieren pleno sentido cuando se contemplan en su conjunto:

...de la imborrable experiencia de los seis años que dediqué a la práctica del rugby, donde aprendí la ética caballeresca de este deporte de la mano de Noel Halangode, un entrenador cingalés que había jugado en los London Wasps, y que le dio por crear un equipo de "caballeros andantes" en Valencia en la década de los 70, Les Abelles R.C. (A día de hoy, se encuentran en la División de Honor del rugby español. Esté donde esté, Noel debe sentirse orgulloso de ellos; y yo también.) Noel nos decía: «Si alguien te pega un puñetazo, no se lo devuelvas. Plácale con mucha fuerza cuando tenga el balón.» Actualmente, intento transmitir estos mismos ideales entre los jóvenes del equipo de rugby de mi ciudad, el Requena Rugby Club, donde alivio mi pasión por este deporte como entrenador de los tres cuartos.

Les Abelles R.C., en torno a 1974

Les Abelles R.C., en torno a 1974. Yo estoy al fondo, con un suéter claro. Muchos nos habíamos cambiado de ropa ya cuando se les ocurrió hacer la foto. Noel es el cuarto de la fila de abajo, mirando a la cámara.

 

...del éxtasis del escenario, de la música y el teatro, con mis compañeros de la Ávalon Troupe, donde compartí hermosos momentos de hermandad, de euforia y enardecimiento escénico, así como de profunda transformación

...de los meses que pasé en la comunidad de Findhorn, en Escocia, donde viven más de 300 personas, y donde se experimentan nuevas formas de sociedad desde hace más de 40 años. Con sus luces y sus sombras, Findhorn me mostró que es posible un mundo mejor

...de las tensas e intensas experiencias vividas en el Campeonato de España y en el Campeonato del Mundo de Rallyes, junto a una de las personas más generosas y leales que existe, el piloto español Luís Climent, a quien ayudé como preparador, instruyéndole en los métodos y la ética del camino del guerrero. Guerrero nato, por espíritu, sus logros en la alta competición no dejan de llenarme de orgullo; pero el mayor tesoro que tengo en él es el de su amistad de guerrero, una amistad inquebrantable, noble y libre de exigencias 

...de mi regreso al paraíso donde nací, Venezuela, 33 años después de mi partida, donde tuve mi primer contacto directo con los pueblos nativos americanos, bajo la guía de un extraordinario nativo pemón, Wök Tarön («El que habita entre los cerros»), y de la verdadera visión del Paraíso que él nos mostró desde el Abismo de Roraima, una visión que me acompañará en el momento de mi muerte

 

 Roraima

Con Wök Tarön, en el punto más alto del tepuy de Roraima, triple frontera entre Venezuela, Brasil y la Guayana

 

...y, por encima de todo, de la belleza e intensidad del amor compartido: de mi padre y mi madre, de mis hermanos, de mis hijos, Diana, Govinda y Martí; de mi tribu de amigos, una tribu amplia y generosa, leal y divertida, que en mi noche más oscura me recordaron quién era; de las maravillosas compañeras que compartieron su vida, su amor y su comprensión conmigo a lo largo del sendero: Elena, con la que compartí diez años de mi vida, y Nandy, que me dio dieciocho años de su vida; y de la Diosa que me trastocó la razón y me hizo entender definitivamente el ideal caballeresco del amor, Marta, mi Mujer Eterna, que inspiró la más hermosa de mis creaciones, Mahabbat, y que le dio rostro a Aquél (Aquélla) que vino a despertarme con un beso en el corazón. Leyendo las páginas de Mahabbat, quizás puedas entender de lo que hablo. 

Como dijo el filósofo y místico sufí andalusí Ibn 'Arabî, "No hay bondad en un amor que se deja gobernar por la razón".

Paradójicamente, fueron las palabras de Ibn ‘Arabî en su Tratado del amor las que, finalmente, calmaron la angustia de mi razón.

 

 

TENEMOS UNA RESPONSABILIDAD

Pero basta ya de palabras para esta Central de Narcicismo (por volver a Ken Wilber, boomer como yo, aunque de una hornada anterior. Él mismo dice que nuestra generación siempre fue un tanto exhibicionista. No tengo más remedio que suscribirlo.)

No voy a terminar esta presentación personal sin insistir en la necesidad de asumir un compromiso firme y decidido en estos momentos cruciales de la historia de la humanidad y, posiblemente, del planeta.

 

Actualmente, comprometernos en la construcción de un mundo mejor NO es una opción que podemos tomar o no libremente; es una responsabilidad que no podemos eludir, y que nos obliga a dar la cara en un esfuerzo definitivo, so pena de tener que rendir cuentas ante la historia o, lo que es aún peor, ante las generaciones venideras, que se preguntarán, y con sobradas razones, cómo no hicimos lo que estaba en nuestra mano por evitar el desastre, cómo pudimos dejarles un mundo tan triste, tan inhumano y tan deteriorado.

Sólo un cambio de conciencia, un cambio en nuestra visión de la realidad, un cambio de paradigma social, puede dar el golpe de timón que evite el naufragio al cual nos encaminamos como especie. Como muy bien dijo Albert Einstein, «Los problemas importantes a los que nos enfrentamos no se pueden resolver en el mismo nivel de pensamiento que los creó».

 Grian en una oración interreligiosa

En una polémica oración interreligiosa, que atrajo las iras de los sectores más inmovilistas, a la prensa  y a unos cuantos jóvenes neonazis

 

Así pues, convendrá cambiar nuestra manera de pensar la vida y el mundo. A eso te invitamos desde Midnight Sun.

Por favor, no dejes de lado esa responsabilidad. Te la reclama la Vida, y te la reclaman los hijos de tus hijos y de tus nietos desde más allá del tiempo.

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